Los titiriteros y la libertad de expresión

El pasado 5 de febrero, la compañía títeresdesde abajo” representaba en el barrio de Tetuán con motivo de las actividades del Carnaval, el espectáculo de su obra, “La Bruja y Don Cristóbal”.

Esta obra de sátira política de teatro popular, como sabemos, despertó el compromiso ciudadano de varios padres y madres que la presenciaban y que no dudaron en llamar a la policía, tras sentirse incómodos con las declaraciones de los títeres: “Okupar casas vacías, el ahorcamiento de un juez, pero sobre todo, la visualización de una pancarta en donde se podía leer “Gora Alka-ETA”.

El ejercicio del deber cívico no es más que la plasmación de la doble moral burguesa de la sociedad que nos rodea en donde los niños son espectadores a través de toda clase de canales de historias con una evidente violencia inherente.

Los componentes de Títeres desde abajo, tras ser detenidos por la policía nacional, fueron puestos a disposición judicial frente a la Audiencia Nacional. En donde el magistrado del tribunal Nº2, Ismael Moreno, declaró, prisión preventiva incondicional, fundamentalmente por enaltecimiento del terrorismo.

En este sentido fue esencial el apoyo popular que se presenció en multitud de plazas, calles y barrios de pueblos y ciudades, para la excarcelación de los titiriteros días después, el 10 de febrero, tras permanecer las correspondientes noches en la cárcel Soto del Real.

 

Sobre la Obra:

La obra presentada por la compañía está inspirada en una obra del autor granadino García Lorca; “Los títeres de cachiporra. El retabillo de Don Cristóbal”, de la cual, se desprende su caracterizadora visión trágica y simbólica de la realidad social con finalidad crítica.

Así, el argumento de la obra “La Bruja y Don Cristóbal” representada por nuestros compañeros viene a ser una escenificación crítica de los montajes policiales al movimiento libertario que se vienen sucediendo con una clara intención incriminatoria basados en la “caza de brujas”. De este modo, en el argumento de la obra, la policía golpea a la fiel amante de la libertad, la bruja, hasta dejarla inconsciente y proceder a colocarle la mencionada pancarta, con la finalidad de encausarla.

La representación teatral es a su vez una opinión disconforme frente a los poderes que rigen la sociedad; La Propiedad, la Religión, la Fuerza del Estado y la Ley.

 

Los medios de comunicación:

Como hilos conductores del capital no tardaron en hacer llegar a la opinión pública una visión distorsionada tanto de la obra como de los compañeros,  con la finalidad de reproducir en la población un juicio social sobre la supuesta “violencia y peligrosidad que se desprendía de la obra”.

Esta es una función básica de los “mass-media” que se articula en torno a una especie de “exposición mediática” que lleva aparejada una sutil forma de control social, semejante a la idea que transmitía el criminólogo Cesar Lombroso. El cual, adelantaba una hipótesis explicativa de la delincuencia, en base a un supuesto “estereotipo del delincuente” que estaba cargado de prejuicios tanto sociales como raciales.

De esta forma, encontramos declaraciones como las siguientes: “Títeres desde abajo, está vinculada a colectivos antisistema, resultando la obra, extremadamente violenta y surrealista” y sobre todo “inapropiada para menores” (ABC – 06/02/16) o “Se les fue de las manos, por eso ahora, el juez ha ordenado prisión incondicional para los dos titiriteros” (El Español- 06/02/16)

Los partidos del cambio:

El ayuntamiento de Madrid gobernado por “ahora Madrid” reaccionó de forma eminente posicionándose a favor de la represión contra los artistas. Así, tras el acontecimiento de los hechos, emitió un comunicado que recogía “los artistas contratados han realizado acciones ofensivas, completamente fuera de lugar e irrespetuosos con los valores de convivencia propuestos por el Ayuntamiento de Madrid”. No bastando, añadieron que la “concejalía de Cultura y Deportes se suma a la denuncia contra la compañía teatral”.

Esta respuesta por parte del ayuntamiento no nos pilla desprevenidas puesto que la emergencia de estos “nuevos partidos” solo pretenden revestir al capitalismo en su vertiente más social bajo un tupido velo de aparente cambio que solo pretende perpetuar la opresión institucional propia del sistema, la desigualdad social y la represión a la clase trabajadora. Traigamos aquí a colación las conocidas declaraciones públicas de Carolina Bescansa, diputada de Podemos, ante el programa de la Sexta Noche.

¿Dónde queda la libertad de expresión?

No fue difícil predecir los tiempos negros que vendrían tras la reforma del Código Penal a partir de la aprobación de la Ley antiterrorista y la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana (Ley mordaza) en junio-julio del 2015.

El Código Penal recoge una amplia definición de “terrorismo” dejado a la ambigüedad de la interpretación en donde determinados grupos libertarios han estado en el punto de mira de la represión más mediata como hemos visto a lo largo de este año. Por su parte la conocida como Ley Mordaza, crea un Estado de excepción permanente puesto que la alarma es constante y la excepción, existe antes incluso, de su manifestación.

Nosotras como anarquistas, si bien entendemos los derechos como construcción social que nacieron para proteger unos determinados privilegios de propiedad y no los asumimos como propios, no podemos ser ajenas a lo sucedido. La realidad superó la ficción el pasado 5 de febrero y supuso el encarcelamiento de dos compañeros por citada representación teatral por su crítica a la represión institucional dentro de un marco satírico.

Apoyamos a nuestros amigos titiriteros porque como nos hacen ver estos trotamundos del teatro popular, la sociedad que queremos, no puede hacerse esperar, se ha de construir día a día en cada barrio, csoa, centro de trabajo etc. con apoyo mutuo, autogestión y solidaridad.